sábado, 2 de julio de 2011

UN ASESINATO CUALQUIERA

UN ASESINATO CUALQUIERA

(cuento averbal)

La noche negra, completamente oscura, bajo una enorme luna llena sobre una clara capa de estrellas titilantes, plena, en plena y exuberante primavera; el silencio momentáneo, preludio de una tragedia... El ambiente idóneo para un acto delictivo; o algo así. El escenario totalmente urbano, de cualquier ciudad de cualquier país, de cualquier barrio o calle arrabalero, y veloz el desarrollo de los acontecimientos.
La víctima cualquier hombre, eso sí, de aspecto acomodaticio, rollizo él; casi como un seboso cerdo; con imponente traje, elegante y caro a más y mejor; zapatos de fina piel: negros, puntiagudos, de innegable estreno reciente; camisa blanca de seda, limpísima, con un toque de plancha cuidadoso, con delicadeza...; gemelos de oro en los puños de la americana, pasacorbatas de plata en la horca de lujo, también de oro la cadena del reloj de saboneta dentro del bolsillo del chaleco de fantasía, cmo así el reloj de la muñeca izquierda -oro superfluo-, la cadena del cuello, los anillos de varios dedos, con brillantes relucientes u otros tipos de piedras preciosas, manos en tratos con una experta manicura (3.000 Ptas. la hora)... Todo en él caro, todo en él fino, de lo mejor del mercado. Hombre de negocios..., un prohombre; honrado, aunque con dudas, pero... ¿alguna demostración de lo contrario?... Todo en él, en su apariencia, nuevo, o casi nuevo, o de reciente estreno; hasta su susodicha honradez. Como tantos... o como muchos personajes, siempre todos de la alta suciedad. Perdón..., de la alta sociedad.
El repiqueteo de sus pasos lentos, calmos, por sobre el pavimento urbano, húmedo por el reciente riego del camión cisterna ayuntamental de las calles.
La tos: "Cof... cof...", el humo del cigarro habano, el escupitajo, el exabrupto: "Puta mierda, cochino tabaco..."
En la siguiente esquina de la calle, el asesino, el cruel y despiadado delincuente, el criminal sin entrañas... la escoria social, el desecho de la humanidad: marido de mujer enferma y padre de cuatro hijos, antes de cinco, el quinto hijo en el cementerio a causa del hambre, sin alimento suficiente para la subsistencia de los cuatro restantes, sin trabajo desde ya varios meses... regulación laboral en la empresa, pobre como las ratas y con su misma voracidad. La vida, las circunstancias o el destino. Pobre vestimenta y míseras zapatillas deportivas, barba de varios días y cabellos revueltos, dientes cariados y con sarro, manos callosas y sucias... Enclenque... enjuto, maloliente, hambriento y desaseado. En su mano siniestra, zurdo él, el instrumento criminal: un puñal o cuchillo -si tal, de cocina, seguro- (demasiadas sombras en el callejón para los detalles); o quizá un punzón de hielo herrumbroso. Cualquier objeto cortante o punzante apto, idóneo para el ilegal proceder del acto delictivo venidero.
La respiración... inexistente, el miedo en el cuerpo, el temor a la detención policial... Su muje, sus hijos hambrientos... la familia. La conciencia... la consciencia... y la rabia.
Los pasos, el sonido más recio, cercano, más próximos por momentos a la fatídica esquina... localización culminante del drama acaecedero... el acechante, expectante y alerta... dispuesto. Nadie por las cercanías del lugar, ninguna luz en las ventanas circundantes... sin sorpresas ni testigos. Todo dispuesto, todo perfecto.
De nuevo la tos del caminante nocturno: "Cof... cof...", del hombre gordo.. cigarro puro al suelo; de nuevo un exabrupto: "A la mierda, joder. Puaf...", el escupitajo. Los pasos...
Y al fin el ineludible encuentro de los dos hombres... en el punto culminante de la vida de uno de ellos. O, más bien, de su ocaso:
-¡El dinero... la cartera! -con apremio, un salto adelante, el arma, amenazadora, en ristre. Con decisión y fiereza intimidatorias.
-¡No! -la negativa con miedo, un paso atrás y la sorpresa en la redonda faz del hombre obeso de manifiesta opulencia; negación instintiva
irreflexiva.
-¡Rápido, coño! -nerviosismo manifiesto en el atracador despiadado, apremio urgente.
Uno con prisa, otro con desgana... Los dos con temor, aunque cada uno por diferentes motivos: miedo a la detención y pánico frente a la posible amenaza de muerte.
La respuesta del hombre rico a la urgencia del desposeído: un revólver en su diestra... licencia de armas... por protección. ¡Bang!, un disparo... un yerro y una defensa; la lógica defensa: cambio de papeles. El golpe, la puñalada, la asestada en el pecho. En defensa propia al final... Al fin y al cabo, en defensa propia, real pero baldío alegato ante un tribunal de justicia... la justicia al servicio del pudiente. La mirada incrédula del asesino, la mirada estupefacta de la víctima... ambos escépticos por el desarrollo inhabitual de los acontecimientos.
-¿Por qué? -el uno.
-¿Por qué? -el otro.
Un cuerpo al polvo, al asfalto, a tierra, polvo al polvo, cuerpo a tierra... El gorgoteo en la garganta, el ahogo, la asfixia...; el goteo de sangre, el reguero de sangre... de plasma sanguíneo, de liquido vital... La muerte.
El móvil, el de siempre: la posesión de bienes ajenos; el lógico y necesario... Registro minucioso pero rápido de los bolsillos del ya cadáver. Afuera dinero, joyas y oropeles... todo.
Luego, la huida apresurada del lugar, celérea escapada del lugar del crimen, del acto execrable y monstruoso. Pero ¿el monstruo, cuál de los dos?: ¿el vivo o el muerto?... ¿la víctima o su verdugo?... Realmente, quién.
En las propicias sombras de la noche... ¿tú o yo?
Silencio en la noche lóbrega.


Fin

*
(Primer premio del Certamen de relato breve Delicias-S. Isidro-Pajarillos 2005. Publicado en la revista Aquí Delicias.)

*

EL CERDO QUE QUISO SER HOMBRE


EL CERDO QUE QUISO SER HOMBRE

(fábula)

Érase que se era una vez un cerdo orondo, puerco, infuloso y tan lerdo, que ansiaba convertirse en un ser humano para abandonar su natural condición de marrano; esta era su ansia y manía uno tras otro día. Y sin encontrar –torpe de él- el remedio que le mudase de medio, se pasaba el día y la noche penando con gran derroche de ayes, suspiros y llantos; la causa de su disparatado anhelo le ocasionaba un constante desvelo, pues no lograba dormir entretanto.

Así, copió el animal cochino los mínimos gestos, los andares y ademanes y modales de los granjeros, sus amos, pero ¡ay! estos plagios incluso le resultaron tan fatales que la familia de cochiqueros ¡quita! dio en pensar que aquél era un cerdo algo raro, rarillo, muy cerca de ser un mariquita, y que en el mercado no se vendería caro.

Mas antes del advenimiento de la fecha señalada para que fuese sacrificado el cerdo con amaneramientos de maricón, acertó a pasar un buen mago justamente por el susodicho pago, y como resultaba ser algo vago, buscó en dónde echarse, algún rincón, que encontró debajo de un pino, donde descabezó una cabezadita –no le importó que fuera al raso- antes de proseguir su interrumpido camino. Cerca andaba el cerdo en apariencia mariquita, al que nadie le hacía puñetero caso.

El mago mágico despertóse de su reparador sueño cuando le pringó su mano toda con el hocico baboso el muy marrano, hallándose en tan mal paso.

-¿Qué deseas, amigo cerdo? –Y como era el dueño de la magia, maestro de un gran acerbo, le otorgó al triste cochino la facultad de expresarse en la lengua del mago, que no en chino, pues se trataba de castellano.

-Yo quiero ser hombre –dijo osado el gorrino.

-¿Para qué semejante desatino?

-No deseo ser un cerdo pueblerino.

-Bueno, sea como quieres pues, si tal es tu deseo. Mas como que mucho te dure el capricho no creo, te dejo la posibilidad de tornar a tu condición natural con que tan sólo digas la palabra mágica “¡Patatón!”, dicha con fuerza y en alta voz.

Y el mago se marchó por esos caminos de Dios, caminando tan campante, sin ser el mago de Oz, ni tan siquiera ser de Alicante.

El cerdo se miró, e igualito se vio a como era momentos antes. Y al cabo se durmió pensando que el mago de él se burló.

Se despertó al amanecer y no se lo podía creer: ¡era todo un hombre de muy buen ver!

Abandonó así, por supuesto, la granja y aquella apestosa zanja en la cual se metía cada día con suma alegría y se marchó a la ciudad más populosa que halló. Encontró trabajo y hogar en aquel mismo lugar, y se comenzó a adaptar a su nueva forma de vida, que fuera por él tan deseada y querida.

Mas tras vivir entre los hombres algún tiempo y tras ver cuán falsos eran en el templo, cabizbajos y religiosos dentro y fuera viles engañosos, repudió de ser más un hombre, por mucho que a alguien le asombre.

-¿Para qué quería yo ser hombre en vez de cerdo, a ver, si lo que quería ser ya lo era tal como Dios me hizo al nacer?

Y diciendo “¡Patatón!” se volvió a su condición más natural, la de ser un animal, sin dejar de ser un cerdo igual.

Moraleja:

¡Cuántos quieren mudar su condición
Sin saber que lo que quieren ya son!...


Pero aún no acaba aquí esta historia, a ella incluso todavía aún –valga la triple redundancia- podemos hacerla más bella.

El cerdo regresó nuevamente a su granja y a la, ahora sí, su querida lodosa zanja, y cambió hacia los demás su actitud, viéndole el resto de animales como un cerdo de gran virtud, y no como ellos eran tales…, unos grandísimos animales.

Con el hijo pródigo de regreso, se ganó en alegría entre los granjeros y toda la cochinería. Y así pasó algún que otro día.

Pero… como dice el refrán:

“No todos reciben bautismo
Ni todos observan lo mismo;
Y donde las dan las toman.”


Se llevó al cerdo una buena mañana el granjero en dirección directa… camino del matadero.
-No te me escaparás otra vez, marrano, que más vale pájaro en mano.
El cerdo no pudo decir ni “¡Patatón!” en el momento inesperado de su defunción. Fue troceado el cochino y vendido entre los vecinos del mismo pueblo del cual él fuera insigne convecino.
Y la última moraleja, que es además muy vieja, de esta manera reza:

“Cuántos, al cambiar de condición,
Le ponen fecha a su defunción”.

Así llegamos al FIN,
Como lo hará el delfín.

*

Obra de José Ruiz DelAmor

De "Fábulas Fabulosas"

(Este cuento, una versión muy semejante, pues me he tomado la molestia de retocar la presente, forma parte del volumen titulado TE LO CUENTO de la Editorial Ábaco, publicado en el año 2006.)

*

***
*


LAS CUCARACHAS


LAS CUCARACHAS

Era de noche. Noche avanzada. Caminaba por la acera de la izquierda yendo hacia las Delicias, por la avenida Segovia. Llegando casi a la plaza del Carmen, justo antes de alcanzar al BBVA de la esquina, mis zapatos pisan algo que suena como a cáscaras de guisantes secas. Olvidaba mencionar que estábamos en pleno mes de agosto y hacía un calor infernal, incluso siendo de noche. Miré hacia el suelo y lo vi cubierto de bulliciosos puntos negros. Se movían erráticamente, posiblemente asustados por mi intromisión. Eran cucarachas de buen tamaño. Yo nunca había visto tantas en tan escasa porción de terreno. Tuve un pasajero ataque de fobia, que pronto fue superado, afortunadamente. Salían de lo que parecía un almacén o garaje, desfilando por debajo de la puerta de persiana en una cadencia incesante. Me alejé de allí con la naúsea golpeando en mi abdomen.

Yo ya sabía que aquéllas no eran las más repugnantes cucarachas que uno podía encontrarse en Valladolid.



El cerezo odiaba cuatro cosas de la casa (...), y sobre todo un calendario de cartón repujado, festoneado con una nube de color rosa-Valladolid y con un dibujo de cisnes y jardines en el centro, como el último (...)

Industrias y Andanzas de Alfanhuí, Rafael Sánchez Ferlosio. Capítulo XI: Donde el maestro cuenta la historia de la silla del cerezo y de la primera industria que con el castaño se hizo.

*

viernes, 1 de julio de 2011

EL PASO


EL PASO


Amanecer del 21 de julio de 1969, Neil Armstrong dio el primer paso sobre la Luna, un mundo completamente alienígena.

“Este ha sido un paso pequeño para un hombre, pero es una zancada de gigante para la Humanidad”, dijo el astronauta tras hacer una breve pausa.

En el control de vuelo de Cabo Cañaveral alguien exclama:

-¡Bien! La toma es buena. Que siga.

Todos respiraron aliviados y dejaron escapar los nervios acumulados distendiendo los músculos.

-Parece mentira, ¡caerse de espaldas al pisar la Luna! Qué ridículo hubiésemos hecho de haber emitido en directo.

-Ya, por no decir nada de lo que ha costado eliminar las huellas dejadas por Armstrong al ponerse en pie de nuevo.

-Bueno; pero al final ha salido bien.

-No del todo, la frase no era... “para un hombre”, sino “para el Hombre”.

-Bueno, tampoco se le va a pedir más al hijo de un granjero... -dijo un ex astronauta presente en la gran sala y próximo a ellos.

-Claro, y a ti tampoco. “¡La compuerta se ha abierto a la hora 109, 8 minutos, 5 segundos!” -le remedó.

-Es que con tanto cálculo horario para hacerlo coincidir... a uno se le va el santo al cielo.

-¡Vamos! ¡Todo el mundo al trabajo! -gritó una voz.

El comentarista de la base de Houston anunció la hora oficial del primer paso del hombre sobre la Luna:

-”Hora 109, 24 minutos, 20 segundos”.

* * *

El director se mesó la barba. Suficiente.

-¡Corten!...


Fin

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EL BERSEKER


EL BERSEKER
(Escandinavia)


“Las fauces de las fieras enviaré contra ellos con furor...” (Deuteronomio)

*

-¡Que las tropas han regresado sin obtener la victoria!... ¡Te exigo una pronta explicación, centurión!

El veterano soldado frente al tribuno romano empalideció, ¿cómo minimizar la huida de las tropas a su mando?...

-Verás, tribuno, mis hombres no se enfrentaban con otros hombres como ellos, sino con... verdaderas bestias.

-¿Bestias decís?... ¿Qué clase de bestias pueden poner en franca retirada a las cohortes de la imperial Roma?...

-Hombres...

-¿Hombres?... ¿Acaso no dijisteis recién que se trataba de bestias?... ¿En qué quedamos, centurión?...

-Hombres animales; hombres lobo..., hombres oso.

-¡Por los dioses!, ¿me estáis diciendo que unos salvajes vestidos con las pieles de unos animales os han engañado con un burdo truco de apariencia?...

-Así lo creí yo en principio, noble tribuno, pero no se trataba de ningún truco: eran auténticos monstruos, no hombres disfrazados.

-Deliráis, centurión. ¿Acaso pretendes burlarte de mí?...

Fuera se escuchó un tumulto creciente en el que sobresalían fieros gruñidos mezclados con ayes de dolor.

-Podréis juzgarlo vos mismo, tribuno, pues las bestias salvajes nos han seguido hasta nuestro campamento.

Sin decir más, el centurión salió de la tienda real para organizar la defensa del sitio, a pesar de creerla inútil. Mientras, el tribuno quedó en el interior, sobrecogido por el temor. ¡Qué osadía por parte del enemigo!... Se sobrepuso a los miedos infundados que pugnaban por embargarle, y se dispuso a salir de la tienda para ver a los atacantes con sus propios ojos.

La figura lupina que penetró como una exhalación y se arrojó sobre él cortándole la yugular de un único bocado no parecía tener mucho que ver con un ser humano. Sólo un gorgoteo apagado quejoso salió de la boca del tribuno romano.
*

Berseker: el que tiene piel de oso.

El nombre escandinavo Björn significa oso.

Entre los antiguos pueblos del Norte de Europa se creó esta leyenda.

Dinamarca y países limítrofes son al parecer el origen de este mito.

En principio, el berserk fue o era un soldado de Odín.

Berseker, berserker, berserkr, berserk...

Se transformaban en semejantes fieras gracias a ritos chamánicos, desarrollando una violencia inhumana, insensibles al dolor infligido por las armas de sus enemigos.

El historiador danés Saxo Grammaticus (1150-1220) recoge en su “Historiae Danicae Libris XVI” las leyendas sobre Bersekers presentes en las antiguas sagas Aigla y Vatnsdal.

Asímismo, Publio Cornelio Tácito (55-120 d. C.) cita a tal bestia imposible en su obra “Germania”.

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***
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VI Y VIVÍ


VI Y VIVÍ


Sí, vi mi bici sin sillín, y mil films sin fin, y mi bilis gris, y lis y pitiminí vi, y pis y pipí, y vil
civil, y cinz, y mili, y minis... Vi y viví, sí.

Vi y viví sin ir, chiquitín.

Dí quiquiriquís, sí.

Vi, dí, inquirí, dirimí, imprimí... y viví.

Viví sin Trini, ni Pili ni Mili, ni Cindy, ni Cipris, ni ifrits ni yinn ni sij, ni Isis, ni Quintín, ni Crispín, ni Rintintín, ni Smith… Y sin kiwi ni vid, ni chip, ni flirt, ni minguín... Viví sin listín y sin tic ni ring, sin Tintín y sin Gil, sin slip y sin striptís, sin click y sin lipstin, y sin ibis sin Cid, sin crin ni milín ni típili, ni pillín, sin tilín y sin sí. Y sin ti. Viví sin vivir. Y sin dril, y sin ring, sin símil ni bis, sin tiririrín. Sin crisis. Y sin bilis, tisis, cistitis ni gingivitis, ni lifting.

¡Sí, sí, viví!... Sin inhibir, sin dividir, sin dirigir.

Ni vi Rhin, ni Mississippi, ni Sil ni Spring... Ni vi Ízmir, ni Cispiri, ni Iti, ni Inch, ni Brindisi..., ni Biggin Hill, Clwyñ, Ylikiiminki, Binn, Brink, Cichñy, Yli-li, Il`incy, Biblis, Yliniitty, Zygry, By... Ni Blyth, Clwyd, Billy, Ini, Hinx, Cynwyl, Gim, Biri, Flisby, Gilly, Chippis, Dyblin, Fins, Ísili, Gy, Ii, Gissi, Irdning, Hilli, Bichl, Digny, Crick, Finn, Dyminy, Clit, Bisping, Giswil, Ircic, Hyn, Hirschbichl, Gingst, Blingny, Frick, Crymmych, Ciply, Chyby, Bnin, Fiss, Chiril, Bwich, Itri, Grip, Idi, Hiilinki, Gschmitz, Hillswick, Ívrindi, Brig, Brigg, Brigi, Flyn, Flix, Fils, Dilj, Diss, Divci, Bry, Britz, Brink, Fyn, First, Fry, Birs, Birr, Bitti, Drini, Drimin, Dikti, Ist, Íttiri, Ilis, Gryt, Grins,Glin, Clyth, Crit, Crivitz, Fyli, Flint, Flimby, Binz, Binic, Birchis, Zirc, Zirl, Zrin... Ni Pissz, Piski, Pisticci; ni Rip, Ripi, Rypin; ni Misi, Myli, Milly...

Dirigí mi bici y vi difícil vivir.

Y sí, sí vi Ibi... Y vi hybris y viví. Sin ghibli viví.

Y... ni vi Wiltz, Winitz, ni Wiskitki; ni Zilly, Zyyi, Zillys; ni Viti, Vitis, Vitry, Vivy, Vy, Vix,
Vrin, Vrist, Vrdy..., ni Tvis, Trim, Trilj, Titz, Triss, Tyin, Tyry, Trzin, Tim, Till, Tini, Tilh, Thy,
Tigy, Thin, Trin, Trins, Tring, Trstin..., ni Krzywiczyny, ni Kirkbyn, ni Kyll; ni Mgli, Mindin... Ni
viví.

Viví sin simil ni Sing-sing, sin vid ni vichy, sin pins ni twist, sin whisky ni gin, sin Spirit..., sin tisis... Viví sin visir.

Y ni vi Wil, Wing ni Wixi; mi Piyi, Pyli, Pyrji; ni Rigi, Rijs, Rinn, Riis, Risti, Rygg, Ryki, Ryn,
Riipi, Rilly, Rhin, Rhyl, Rimmi, Rytty, Ritky, Ribnik, Rigny, Ryssby, Rybnik, Rivtind, Rindby,
Rimsting...; ni Sip, Sinj, Sins, Sinsin, Sinni, Sintsi...; ni Lini, Linz, Lipik, List, Ljig, Liw, Lys,
Lyss...; ni vi Krn, ni Krk, Jll...; ni Kil Pit Hill, Ljmni Yliki, Krivi Vir, Styr´...; ni Swidnik, Sîrbi,
King`s Lynn, Crni vrh, Ig, Blînzi, Kil, Ilk, Ins, Sig, Sils, Silz, Silis...; ni Sini vir vi.

Gris sirimiri distinguí, mi Filis.

¿Vi y viví?.. Sí, vi mil yiddish y viví sin Pinch ni Jilly.

Ni vi Bliníshti, Bidzniny, Birkhill, Birdlip, Birgi, Birdhill..., ni Mining, Misini, Mlyny, Minks,
Minthi, Mizil, Myrtiski..., ni Lich, Lid, Lim, Lind, Liri, Litin, Livry, Lyly, Lysi, Libin..., ni Krispl,
Krimmi, Knidi, Kvisvik, Kyritz, Krini, Krim, Kvitblik..., ni Plisky, Prizzi, Prignitz, Pyhrn,
Prittriching, Pyzdry, Pridnik..., ni Sinnzing, Silivri, Simitli, Simsk, Sinis, Scicli, Schwifting..., ni
Whitby, Winkl, Witry, Wyszyny, Wimmis, Wick, Witzin, Widly..., ni Thirsk, Triglitz, Trypiti,
Trimiklini, Tittling, Tychy, Tynn..., un Vidin, Viiri, Virignin, Vismyr, Vilm, Vinniki, Vittinki,
Vik..., ni Isny, Illmitz, Iitti, Irigny, Irthing, Ischgl, Icking, Inch..., ni Givry, Glyki, Gyltvik,
Grymyr, Grilly, Grinzing, Gliwicki..., ni Rybniki, Rickling, Rimini, Rytinki, Rychliki, Riispyy...
Ni vi ni viví. Ni vi sirimiri, ni viví sin giris...

Viví sin Tiyi ni minz; ni vi Güi-güí. Sí, infringí; sí, infligí.

Ni vi Flivik ni Firming, ni Flirsch ni Filby, ni Finnvik...; ni vi Sirig ni Sirk, si Skibby ni Slimic,
ni Srby ni Syvinki ni Ski, ni Szczyrk, ni Szypliszki, ni Szczyrzyc, ni Szczyty, ni Spiczyn, ni
Szczyrk, ni Szypliszki, ni Szczyrzyc, ni Szczyty, ni Spiczyn, ni Szczytnik, ni Szczytniki...; ni
Thisvi, Tilly, Thizy, Trillick, Trisin, Tyczyn, Tymfi, Tyszki, Triptis, Tirig, Tywi, Tirzii, Tywin,
Titlis, Tintigny..., ni Tryszczyn; ni Xivry. Ni Ybbs ni Ydby ni Ybbsitz. Ni Zdiby ni Zingst ni Zitz
ni Zizin. Ni Prezyjmy ni Prigglitz ni Prezywidz ni Przytyk. Ni Schirnding, Schmidt, Schwyz,
Schrick. Ni Nin ni Nis ni Nimy ni Nybyn ni Nykil ni Nyvik ni Nith ni Niki...

Vi dic-dics, rims, glis-glis, minks... Vi mil tlingits, pilinguis gilis, vi Big Zip Slim; vi mi iris gris,
viví sin sífilis y sin Gil, mitin vi y viví sin Christy...; viví sin chichi ni milín.

Ni vi Nyby, ni vi Milin, ni vi Milis, ni vi Pilis, ni vi Kings, ni vi Kill, ni vi kril, ni vi Kiti, ni vi
Bitti, ni vi Spitz, ni vi Sivil, ni vi Sixt, ni vi Stylis, ni vi Vils. Ni Vimy ni Vis, ni Vir ni Vit, ni Vic
ni Vich, ni Vif ni Vig, ni Vinci ni Vilg, ni Viry ni Vist. Ni Viby. Ni viví.

Ni Wydminy, Widbichl, Wyszki, Wittlich, Wyryki, Wyrzysk. Ni vi Dyfi, Dirfys, Dikili, Dysvik.
Ni Sindirgi, Signy, Sigriswil, Skic, Spijk, Strib, Split, Spind, Spilsby, Stirling, Svit, Svidnik, Szil,
Szin, Swilly, Svity, Stryi, Stryn, Stypsi, Swindwin. Ni vi Chrysi, ni Chirk, Chiry, Chitid, Chivy...,
ni Kviting, Kwdzyn, Kwilcz, Kymi, Krynkl; ni Ligist, Lillby, Limni, Lipinki, Lipiny, Lipniki,
Lydd, Lykling, Lyngby, Lysiny...

Ni vi ni Nímis, ni ni Nilsby vi; ni Myking ni Vizzini ni Vrbnik ni Midtli. Ni vi Mytilini ni
Mytilinii, ni Mixnitz ni Mitwitz, ni Myrkky ni Mlynky. Ni Pfyn, Pichl, Piili, Pilszcz, Pinsk, Pirin,
Pirji... Ni Kinik, Kinzig, Kinding, Kinci, Kinn, Kinni, Kirkby, Klincy; ni Igis, Igls, Igris, Ilfis, Irig,
Insh, Inzing, Inschñ, Inwil, Innvik, Inning, Inndyr, Isigny...

Ni vi miss ni Sting... Ni vini ni vidi ni vinci...

Ni Jyrinki vi, ni Hyry ni Hytti, ni Kiki ni Kipi ni Kiri ni Kirk ni Kirn ni Kiry ni Klis ni Klink ni
Kilb ni Sylt ni Syri ni Visp ni Visz. Ni Visby vi Ni vi Vichy, ni vi Vidny, ni vi Vigny, ni vi Vihti,
ni vi Vinni. Sí, ni Sirnitz ni Sistig, ni Sylling ni Synni. Ni Bribir viví, ni Bringsli ni Bryncir, ni
Bygdin... Ni Giry ni Gingins ni Gylling, ni Glynn ni Grigny ni Grillby, ni Grimsby ni... ni Hinwil.
Kiiminki, Kilkis, Killin, Killini, Kilsyth, Kiminki, Kinnitty, Kirtik, Kitsi, Kivik... ni vi ni viví.

Sí vi Tiflis y Minsk. Vi mil pitiminís sin ti.

Ni lisis viví. Viví sin kirsch, sin brindis, sin distinguir, sin flirt, sin tris, sin “plis”, sin Sisí, sin
Piscis. Viví sin mi tití, sin living sin fin, y sin zinc

Ni Nilipirtti, ni Nitry, ni... Ni bicis sin sillín, ni tisis sin sífilis.

Y sí, vi Clichy.

Difícil símil inscribí sin psiquis.

¿Mi fin?... R. I. P.

Y ni vi Fin
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domingo, 8 de agosto de 2010

CRÓNICA NEGRA DE PUCELA (Índice)

CRÓNICA NEGRA DE PUCELA
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Breves relatos como cuadros costumbristas de la ciudad de Valladolid y sus habitantes
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INDICE:
A manera de prólogo
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A raca
¡Perdona!
El 90%
El euro
Mariano Medina
Monchines
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A MANERA DE PRÓLOGO

Cuando llegué a Valladolid, mi mente estaba abierta a todas las nuevs expectativas que se me presentasen..., sin prejuicios, intolerancia o animadversión alguna hacia nada ni hacia nadie.

Pero eso cambiaría.

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A RACA

Estar “a raca”, ir “a raca”. Esta curiosa locución adverbial, escuchada en muchas ocasiones por Valladolid, informa de la confabulación entre dos personas, que se supone juegan individualmente, en juegos de naipes con envite monetario, como el póquer o el julepe.

-Esos dos van a raca -le dice un espectador a otro.

-¿Qué...?

-Que están conchavados.

-Ah.

Es una jugada sucia, trampa; los implicados son unos fulleros.

Esta táctica, entre parejas de novios o matrimonios, es muy habitual. Así, cuando uno se acerca a una mesa de juego en un bar cualquiera, conociendo, claro, a las personas en liza, y pregunta cómo les va, es habitual y normal que alguien denuncie:

-Van ganando estos -señalando a una pareja.

Y uno de los pertenecientes a dicho dúo añade antes de que algún otro se le adelante:

-Es que vamos a raca.

Previene así una posible acusación por el uso de la chanza humorística.

Muchas veces es cierto, y quien se autoacusa dice la más elemental verdad.

Me dicen que “ a raca” significa “a medias”; puede ser.



Un amigo es un amigo,

y seis, media docena.


(Oído en Valladolid)


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PERDONA







-Perdona... ¿Me perdonas un momento?... ¿Me perdonas un momento, por favor?... ¿Me perdonas un momento?...




Es Sabino. Esta frase con formato de rogativa es capaz de repetirla una y otra vez sin cesar hasta que su interlocutor en la anodina conversación iniciada por el propio Sabino calle por puro aburrimiento. Incluso cuando su contrincante le cede la palabra, derrotado más por el desagradable derrotero hacia el cual se dirige el monólogo de Sabino, aún es capaz de repetir como un argumento de irrebatible consistencia:




-¿Me perdonas un momento?




Ahora deja que el silencio se adueñe del espacio existente entre los dos, haciéndose espeso. Es un maestro en crear suspense en la conversación. Mas si uno espera (así lo intenta hacer creer él) que Sabino, o Don Sabino, como a él le gusta ser llamado, realice un despliegue de argumentación reveladora, de ingenio supino y genio probado quedará completamente decepcionado. Dirá una estupidez sin pies ni cabeza, tal, que ni la persona más hábil en el manejo de la oratoria hallará contestación o réplica que devolver por la misma inconsistencia e incongruencia de lo dicho. El pobre oyente maltirizado buscará una excusa y saldrá por pies, rogando a Dios (incluso si no es creyente) para no volver a topárselo en el resto de su vida. Sólo se le puede desear que supere prontamente el traúma mental que se manisfetará en amenazantes pesadillas y venza el temor a conciliar el sueño.




Sí, tan frustrante puede llegar a resultar una conversación..., no: escucha, una escucha prolongada de la charla de Don Sabino (con mayúsculas). Puesto que únicamente hablará el mentado Sabino, pues cuando haya breves períodos durante los cuales el interlocutor (por llamarle de algún modo) hable, Sabino para nada le escuchará; que escuchase tampoco aportaría nada, pues entendería lo mismo.




El quid de la discusión de don Sabino (vaya, le resté categoría sin darme cuenta) estriba en llevar la

contraria al desgraciado sufridor, y si éste cree que estando de acuerdo con las opiniones de Sabino (sean las que fueren, que nunca lo llegará a saber) se librará de la paliza verbal, lo tiene claro: será entonces cuando Sabino basará sus argumentos ápodos y decapitados en la premisa general del oponente. Y todo vuelve a empezar.




Sabino no es la única persona con la capacidad de aburrir mortalmente, de éstos hay muchos y en todas partes, lo que le diferencia a él del resto de pelmazos es u manifiesto analfabetismo, más peligroso cuanto más manifiesto. Este triste personaje, que jamás ha tenido una idea original, se apropia de los argumentos más retorcidos que le llegan a su corta mente, principalmente a través de la televisión. Así, es un ferviente xenófobo (salvo que dialogue con uno que lo sea también), un admirador del nazismo (menos cuando otro también lo es), un chauvinista (excepto si el oponente lo fuera), etc.




El peligro de este hombre es ser un propagador ignorante de bazofia intelectual..., o, quizá, si se piensa en su éxito como orador, sea una suerte.




Recientemente me he enterado de su fallecimiento por sobredosis de droga, dudo que alguien le llore.







Un amigo de amistad

es Manolo Escobar

(Oído en Valladolid)


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EL 90%


El periódico regional El Norte de Castilla, en una de sus ediciones diarias de un año próximo al fin del siglo XX, publicó un extenso artículo en el cual informaba que el índice de analfabetización de la población vallisoletana era cercano (no recuerdo si superior o inferior) al 90%. Yo quedé muy sorprendido por tan crecida e inesperada tasa; sabía que tenía que ser un porcentaje muy elevado, pero éste que ofrecían lo creí, me pareció exagerado. Profundizando en el contenido del artículo se descubría el porqué de tan alta cifra: ya no servía el antiguo rasero con que se medía el nivel cultural en tiempos de la dictadura: si sabías escribir tu nombre (una "equis" servía, y era más que suficiente) eras un tipo letrado. Pero el alcance de dicha encuesta era medir a partir de un término medio previamente acordado, y así es muy posible que el resultado no anduviese nada errado, pues la mayoría de la población pucelana no ha leído un libro en toda su vida, ni siquiera cuando asistían al colegio y entonces algunas lecturas de clásicos eran obligadas y obligatorias.

Tras diez años conociendo a estas gentes, pudiendo contar con los dedos de una mano, incluso aunque me faltase algún dedo, las personas que han leído El Quijote, estoy de acuerdo completamente con esta encuesta de marras. Cervantes murió de hambre en Valladolid, y éste podría ser un dato más que revelador.

Si los lectores habituales de El Norte de Castilla, el más socorrido en la región, se percataron de las connotaciones que se inferían del artículo de marras, no lo dieron a notar en las conversaciones habituales de los bares, lugares profusamente visitados; tal vez porque todos aquellos quienes leyeron el periódico regional podían leer la letra impresa, pero quizás no interpretar su significado. Incluso puede que la mayor parte (lógico a tenor del contenido del artículo) no supiese leer. Sin embargo, y extrañamente, es mucha la demanda diaria en los bares para leer el periódico; muy a menudo hay cola.

-¿Me pasa El Norte cuando termine con él, señor?...

-¡Espere a que acabe, lo estoy leyendo yo!

-Si no le meto prisa.

-Pues eso faltaba, encima.

Suele haber mucha cola como ya dije para leer la prensa regional. Leer el Marca u otro periódico deportivo ya no motiva tanto, no es lo mismo.

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Contaminada el agua, apenas se sustentan
las especies privadas de lunas cristalinas.
¿Qué vientos tu grandeza en mal hora soplaron?...
Centro del Nuevo Mundo, tus amores sembrando,
Matrona generosa: ¿acaso te negaron
los hombres que alumbraste, su origen olvidando?

Sentir en Castilla, Eleuterio Pérez Cornejo "Lucanor"
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EL EURO




La utilización de la nueva moneda le ha proporcionado a aquellos vallisoletanos hijoputas un medio propicio para incordiar al personal. Aquí los hay... igualito que en todas partes... y muchos.




-¿Qué le debo?




-Tanto.




¿Eso son pesetas o euros?




-Pesetas.




-¿Y en euros?




-Tantos.




-A ver...




Cuenta y recuenta y requetecuenta de monedas de céntimos de euro.




-¿Cuánto ha dicho?




-Tanto.




Paciencia.




Vuelta a recontar moneditas.




-Mire a ver si está bien.




Por supuesto que no, casi siempre hay de menos.




-No me engañe, ¿eh?, que pienso echar las cuentas.




Uno siente una gran liberación cuando por fin consigue cobrarle al cliente.




-Así está bien -les dices.




-¿Seguro?...




No les importa mostrar su ignorancia supina con tal de poner en entredicho la honradez de quien cobra.




Siempren ocultan el tipo de moneda con la que van a pagar. Aun cuando tú les digas los dos precios, en pesetas y en euros, ellos preguntarán cuál es uno y cuál es otro; son unos analfabetos incorregibles.




Menos mal que he tenido la satisfación de ver cómo una persona era obligada a apearse del autobús urbano al pretender pagar con una mezcla de las dos monedas, duros y céntimos de euro, instando al autobusero a echar las cuentas para cerciorarse el pasajero de si sobraba o faltaba dinero en el monto del billete. No le valieron coplas al pelmazo al manifestar más tarde, viendo el derrotero al que le llevaba su pesadez, que podía pagar en una sola moneda legal.




Van a ser muy largos los dos primeros meses del año 2002. Muy largos; más que largos, larguísimos. A ver qué pasa.




Es como salir de casa de Herodes

para caer en casa de Pilatos.

(Oído en Valladolid)


(Nota: Como fácilmente puede verse, este texto es bastante antiguo: de hace unos 10 años aproximadamente.)

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MARIANO MEDINA



Es un auténtico plomo, pesado como una vaca en brazos, un verdadero paliza, la persona con la conversación más insustancial y anodina..., y encima, un borracho de tomo y lomo y padre y muy señor mío.




Él afirma ser nacido en Alaejos, algo que niegan rotundamente los vecinos de dicha localidad vallisoletana; gesto que honra a estos últimos. En realidad es de una población menor próxima a Iscar.




Su esposa le abandonó prontamente (no llegaron ni a concebir un solo hijo), con seguridad harta de su verborrea baladí. Poco después se supo que convivía con otro hombre; el hecho de que éste fuera un sordomudo confirma la teoría generalizada de la causa del abandono por muerte de la cónyuge sufrida.




Mariano es portero en un edificio cercano a la estación de autobuses de la capital pucelana. Los inquilinos intentan no precisar de sus servicios. No existen estadísticas de cuántos mudaron de domicilio.




Cada sábado y domingos por la tarde acude al Burguer Perejil y pasa varias horas en la barra del bar asido a una copa de anís, la mano agarrada a la copa pero la lengua suelta. Elije este local porque el propietario es un paisano: o sea, de Alaejos; como los otros, también éste lo niega.




-Muy buenas tardes, hermano.




Usa este término para incluir a las personas como allegadas a él. Si te lo dirige, tiembla: es que va a "hablarte".




Los clientes a quienes a engañado, "entrándoles" de inicio como una persona equilibrada y educada, ahora le temen como a la peste y no dudarían en introducir su cabeza en la taza de un váter con tal de escapar de escuchar sus perolatas.




-Partiendo de esa base no puedo estar de acuerdo, hermano.




Apoya su insulsa conversación en palabras y frases que, por ignota causa, ha elegido como sustento de su charla. Él llega, se acoda y mira de reojo a un lado y otro, hasta que "enfoca" a alguien... como víctima propiciatoria. ¡Pobre de aquél!...




Son muchos los vallisoletanos (al menos uno por cada bar o cafetería de Valladolid) que, como él, buscan ansiosamente la compañía de otros para aburrirles mortalmente con un monólogo banal repetitivamente eterno. El disco no cambia según sea la calidad de la persona interlocutora, es siempre el mismo y aburrido argumento carente de todo interés, sólo la virtud de repulsa es común al oyente, en mayor o menor plazo de tiempo.




-Buenas tardes a todos los presentes, hermanos.




Y rebullen los cuerpos de acobardada inquietud. Quien más quien menos se hace el distraído para que Mariano no le "enfoque". Cuando la presa ha sido elegida (si lo hay presente le tocará a un desconocido), el resto pone pies en polvorosa: no se cuánta será la capacidad de tolerancia del pobre incauto.




-Perdóneme el señor.... El señor me va a perdonar, pero se me da a mí que su cara no me es desconocida del todo... Ahí está, ya decía yo que le conocía...




Mariano continúa acojonando a las gentes a quienes se les dirige de palabra. Y la clientela huye de aquellos locales que él visita.




Nota: No confundir con Mariano Medina, meteorólogo televisivo; éste es otro.




Vallisoletanos: carteristas.

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MONCHINES





Los Monchines son los gitanos más conocidos, más tristemente conocidos de Valladolid; la sola mención de su apodo hace que muchos se pongan a temblar de modo atávico. Se habla de ellos en voz velada y baja, mirando de reojo a todos lados, son poderosas y múltiples sus conexiones, se dice; manejan a policía y políticos locales a su antojo. Un clan gitano terrible este de los Monchines. Se habla de venganzas horrendas y ajustes de cuenta sangrientos; hablar es fácil, probar no.




Sin duda que entre los miembros de dicho clan habrá buenas personas, malas y peores, pero esa puntualización al pucelano de a pie le trae sin cuidado, no establece distinción alguna: usa a los miembros del susodicho clan como punto de mira en donde descargar sus propias frustraciones y fracasos, los "monchines" por fuerz han de ser todos ricos que utilizan vehículos de lujo en sus desplazamientos delictivos, restregando por la cara del fracasado su éxito indebido. ¿De dónde ha salido todo lo que poseen estos señores?... Sin duda, del robo, la droga y el asesinato, supone el ciudadano de a pie.



A pesar de la supuesta inmunidad de este clan ante la ley, muy a menudo su nombre, Monchín, sale encabezando diversas causas judiciales; no será tanta la inmunidad como se dice. Exagerar parece una cualidad dudosa implícita en el carácter del español.




Yo sólo conozco a un miembro de este clan, y por su conducta cotidiana en el trato para conmigo me parece una persona respetable y respetuosa. Se llama Oscar, persona a quien tengo por cliente y amigo.




-Ten mucho cuidado con ése, que es de la familia de Los Monchines, Pepe; mejor harías en no juntarte con él.




Oscar es un obrero de la construcción como otro cualquiera; si acaso se dedicó o dedica a negocios sucios, como venta de droga u otro tipo de tráfico ilícito, no me importa: no se puede acusar a nadie sin demostrar que la acusación es cierta.




-Es una maldición para mí haber nacido en el clan de Los Monchines. Aunque tú quieras vivir fuera de los negocios de la familia, la gente te mira como a un delincuente y te tiene miedo como si yo fuera un ogro; y como además uno tiene la desgracia de ser gitano, pues... el cuadro no puede pintar peor.




Es desprecio de quienes conocen a Oscar por su relación con el clan de Los Monchines podría conducirle de vuelta al seno de dicho clan como miembro activo, suele ser el resultado de los infundios de las malas lenguas que miden a todo el mundo con el mismo rasero.




-Es mi familia, eso no puedo cambiarlo




No me atrevo a preguntarle qué significado tiene el apelativo de Monchín.




-Tengo muy pocos amigos a causa de mi familia, y ¡menos mal que he conseguido echarme novia!, que no todas te miran con buenos ojos cuando saben quién eres.




Los miembros del clan de Los Monchines siempren andan a vueltas con la ley pero parece que suelen salir libres de todos los juicios; malas lenguas afirman que tienen en su nómina a la justicia local. Puede que así sea, es muy posible. Culpa entonces de los miembros corruptos al servicio de la supuesta ley y el orden será si estas personas siguen impunemente con sus actividades delictivas.




-Me voy, Pepe, que por ahí llega mi novia. Nos vemos.




-Hasta luego, Oscar.




Y se me ocurre un refrán para terminar con esta breve descripción sobre este clan gitano, cima al parecer de la mafia pucelana:




La justicia a Los Monchines

les toca los cataplines.




Como podrán ver, yo apenas sé nada sobre esta particular familia, y es porque no me gusta inmiscuirme en asuntos ajenos.



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Continuará...